“¿Alguna vez pensaste que te podía pasar a vos?” mi respuesta es siempre “por supuesto que no, fue algo totalmente inesperado y maravilloso”. Y es mentira, siempre supe que me iba a suceder, de alguna manera la vida me daba indicios.
Escribo esto a modo de diario porque tengo la sensación de que genera más impacto, de que le otorga a la historia mucho más realismo aunque omití el detalle de las fechas y algunos sucesos demasiado secundarios. Temía que desviaran la atención hacia la historia principal, aunque eso, es prácticamente imposible.
Mi intención no es escribir una gran novela ni un best seller, sino plasmar la unión de dos caminos que aparentaban tan distanciados como lo estamos de volver a ser Adán y Eva. Estoy cumpliendo con un pedido demasiado romántico como para negarme.
Pónganse cómodos, siéntense, recuéstense, colóquense en la posición que más les guste, porque lo que van a comenzar a leer los mantendrá alertas, emocionados, atrapados y, sobretodo, sorprendidos.
Julio, 2008
Día 1
Hoy me levanté con malhumor. Y cómo no estar amargada, hace semanas que intento localizar a Valentino y no hay caso, ¡desapareció! Lo peor de todo es que al final ayer me dieron los resultados de los análisis y dio negativo y hoy a la mañana mi cuerpo me dio otro negativo asi que…se escapó por algo que no existía…todavía no puedo creerlo y lo busco por todos lados para decirle a la cara lo mucho que lo odio, lo infantil que me parece y desearle el peor mal de los males seguido de un cachetazo; pero no va a pasar, su padre multimillonario y con una personalidad muy parecida a la de él (por no decir igual) le habrá comprado una isla en Europa y ahora lo abanican mujeres sexys. Pobre de él, tiene una vida muy sacrificada.
Aparte hoy empieza la temporada de vacaciones de invierno y, seguramente, Olga va a querer que me quede unas horas más porque soy la más eficiente…no soy la mas eficiente, soy la más joven.
En fin, esto de escribir me ayuda mucho, el Señor Grillas me lo recomendó en la terapia y funciona, ya que después de soltar el papel me siento con menos carga sobre mi espalda de 18 años. ¡Gracias doctor! Ahora me voy a trabajar y cuando vuelva seguiré escribiendo con mal humor, nada bueno puede pasarme… o quizás sí, no voy a volver a escribir mi sueño desde que soy una nena, pero voy a volver a afirmar que sí, que me puede pasar.
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OK, estoy muy exaltada, estoy tensa, feliz, no dejo de sonreír y mirar a todos como si alguien me hubiera regalado una vida perfecta embotellada lista para usarse.
Me quedé DOS horas fuera de mi horario, el hotel era un caos y la gente no dejaba de acercarse al mostrador para pedir las llaves de su habitación, para quejarse del color de la sábana, para felicitarme por el trabajo o para preguntarme si las paredes eran a prueba de ruidos.
Siempre con cara de póker respondía a los clientes con lo que solicitaban o simplemente agradecía, hasta que llegó al frente un muchacho que yo venía observando desde hacía rato, se movía ansioso en su lugar en la fila con el rostro tapado, ya que llevaba una boina demasiado grande para él color verde oliva.
“Hola, habitación 08… por favor” dijo con voz extraña; como yo seguía sin saber quién me hablaba (y por cuestiones de seguridad y curiosidad) le expliqué que por políticas del hotel yo debía ver el rostro y el pasaporte. Pareció incomodarlo e impacientarlo porque me extendió abruptamente el visado al tiempo que levantaba un poco la cabeza…No podía creerlo, era él, lo tenía adelante bufando porque seguramente lo que menos quería era ser descubierto y yo estaba interfiriendo en su plan. No pude evitar sonreír y mirarlo mientras le extendía la llave de la habitación 08.
Eso es todo por hoy, está en el hotel, y si fuera por mí trabajaría las 24 horas. Me taladra la cabeza miles de preguntas, para qué vino, cuánto se queda, ¿volveré a verlo? Es la segunda vez que estoy cerca de él, me considero muy afortunada.
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