Un día cerraste la puerta y me dijiste "nos vemos". Creí en tus palabras, esperé pacientemente tu llamado, alguna señal de vida que demostrara interés en un encuentro.
Hasta que un día me agoté de esperar y entonces empecé. No te diste cuenta cuando llegaste porque tu mente estaba concentrada en algún otro pensamiento; pero entré con vos, atrás, con mi cuerpo bien pegado al tuyo. Creo que tarareabas algo de la música de ahora.
Tiraste la mochila en el sillón, saludaste y fuiste a tu dormitorio. Atravesé el patio, en cuclillas, y pasé por delante tuyo. Debo confesar que por un momento tuve la ilusión de que me descubrieras, de que me miraras con expresión de sorpresa y de que luego nos sentáramos a comer brownies.
Sin embargo, si esto hubiera ocurrido no tendría nada que contar. No me viste, entonces me acomodé a un costado de tu cama. Vos ya estabas en tu mundo, y así pasaron horas. Yo escuchando tus risas, tus exclamaciones de sorpresa o manifestaciones de desprecio. Me hubiera gustado saber qué mirabas en cada momento para causar esas reacciones.
Yo tenía el celular en silencio y todos creían que estaba en lo de mi abuela. Me había acomodado con un almohadón al parecer no merecedor de descansar en tu cama pero no había pensado en mi alimento, situación que me alarmó no por el hambre, sino por el sonido que en algún momento mi panza haría.
Te levantaste, después de muchos llamados, a cenar. Esa fue mi oportunidad. Sabía que por algún lado tenías cosas dulces y las encontré en una cajita,. También me acordaba de que tardabas poco en la cena así que ni bien agarré el alfajor y un par de chicles para pasar la noche, entre al baño y satisfice mis necesidades para evitar futuras urgencias.
Volví a mi escondite tres segundos antes de que se prendiera la luz y vos entraras gritando que tenías cosas que hacer.
Así me pase dos días. A escondidas. No me movía de mi lugar hasta que vos te ibas a la cocina o dormías.
Llegó el domingo y supuse que sería un día tranquilo, que dormirías hasta tarde, tu familia saldría y yo tendría oportunidad de salir aunque no había pensado cómo.
Lamentablemente te despertaste antes que yo y cuando abrí mis ojos estabas hablando por celular y decías : "Venite y media". Treinta minutos después el timbre sonó y saliste corriendo.
Escuché alboroto en el comedor, gritabas y una chica respondía a tus gritos. Se reían. Alguien había abierto la heladera y agarraba algo de un plato (oí el ruido). Las voces se acercaban y me enfurecí. Si alguien me descubría quería que fueses vos, y no otra persona rectificando tu ignorancia de mi presencia.
Hablaron de cosas que me parecían absolutamente patéticas, no por el contenido sino porque era ella con quien las hablabas. En un momento se fueron a comprar y aproveché para caminar por la habitación. Mi rabia contenida era casi imposible de soportar pero tenía presente que habías cerrado la puerta con llave. Tenía que aguantar un poco más.
Cuando entraron con las compras se reían de nuevo. Risas. Hacía mucho que no las compartías conmigo.
A eso de las 7 ella se fue de tu casa y vos le dijiste que te bañabas y que ibas "para allá" (todavía no sé dónde es ese lugar).
En el momento en el que entraste al baño me escurrí, tomé un papel y una lapicera y te escribí una nota antes de que salieras y de que, como le habías prometido, fueras "para allá".
Es sabido que aproveché esa oportunidad para salir con vos. Y de nuevo no me viste.
Hoy hace una semana que no te veo a escondidas durante más de dos horas, ayer lo volví a hacer y fue divertido porque había una reunión en tu casa y te vi durante toda la fiesta con cara amarga. Cuando se fue toda la gente salí en el medio y nadie se dio cuenta de que había estado sentada detrás de la mesa.
Retomo, acabo de colgar el teléfono.
Una voz muy familiar, que escuché sin que me hablara a mí durante mucho tiempo, me dijo en el teléfono lo siguiente:
"Lo leí, hoy hablamos" .
El problema es que ya no quiero hablar. Ahora me alimento del vínculo que yo me construí. Uno imaginario, en el que te espío, te conozco más de lo que cualquiera podría conocerte.
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