Esto es una necesidad que tengo porque no me alcanza con responder lo que leo o conversar con la gente a mi alrededor sobre el tema ¿por qué? porque los otros no se callan.
Soy docente y lo digo con tanto orgullo que no me cabe en el cuerpo. No voy a romantizar la profesión de ninguna manera, creo que todos los que tienen un poco de sentido de la realidad saben en qué lugar de la jerarquía social nos encontramos. Sin embargo, y como cada vez que la esfera política y mediática sale a hablar, siento que es necesario recordar y aclarar algunas cuestiones sin llegar a extremos de ningún tipo (o por lo menos intentarlo).
¿En qué lugar queda la escuela en una pandemia?
Estábamos transitando la segunda quincena de marzo del 2020 cuando nos indicaron que las clases debían continuar de manera remota. Nos acercamos a los colegios a buscar nuestros elementos, a recibir algunas capacitaciones (en la mayoría de los casos insuficientes) y a pretender cambiar nuestro chip para los siguientes quince días. Ese cambio de chip tuvo que durar bastante tiempo más.
Cada escuela, cada docente, cada familia y cada alumno -algunos más y otros menos- debió ir desarrollando estrategias y encontrando herramientas que fueran un poco más constantes y duraderas: parecía que no volvíamos a las aulas en un corto periodo de tiempo. Implicó un desafío para todo el mundo: las clases continuaron, los alumnos tuvieron que aprender a la fuerza nuevas formas de acercarse a los docentes, los contenidos y a sus mismos compañeros; los docentes adaptaron con mucho esfuerzo y amor las actividades e incluso los temas (ningún docente realista se mantiene alejado de la realidad por mucho tiempo, aunque estemos hablando del mundo maravilloso en los cuentos infantiles, la educación está inmersa en la realidad); los colegios abrieron canales de comunicación distintos con las familias y así podemos seguir... Voy a hacer una pausa para comentar algo obvio: ¿existen docentes y colegios que no hicieron nada? Sí, lamentablemente sí. La gente que no hace su trabajo existe y eso también comprende a los alumnos y a las familias, a todos. En algunos casos, los dos grupos quieren delegar las responsabilidades en el otro y todo queda en la nada, pero también hubo familias que sufrieron la incomunicación y colegios que consideraban a sus alumnos y padres totalmente desaparecidos y no por falta de recursos (que eso lamentablemente también lo tengo en cuenta).
Pero lo pasamos. Terminamos el 2020 y empezamos un 2021 con la promesa de la "presencialidad cuidada". Cuidada solo por nosotros, los docentes. Y me disculpo por generalizar, pero ¿saben qué? Me cansé de que generalicen en contra de mis colegas, así que sin ningún tipo de pelos en la lengua les digo: los únicos que cuidamos la presencialidad fuimos nosotros y las familias que entendieron la situación (que no son mayoría...sepanlo). Punto final. Después los políticos se encargaron de transformarlo en un nuevo asunto de división social, cuando la gran mayoría de la gente que opina lo único que tiene de escuela es haber ido en algún momento de su vida. Y ojo, no estoy poniendo en duda "presencialidad sí o no". Por mí, volvamos al 2019, dame las aulas con chicos, los pasillos con gente, los espacios compartidos, el aprendizaje mutuo ¿pero esto? ¿De qué cuidado me estás hablando vos que dejás que tu hijo haga juntaditas o, como va al colegio, le permitís reuniones que no cumplen con ningún protocolo como si el hecho de volver a las aulas hubiera normalizado la vida? Para nada. No normalizó nada. Seguimos transitando una pandemia que exhibe todas las falencias de todos los sistemas: de salud, de educación, económicos.
¿Saben a quién tienen que escuchar? A nosotros y a los alumnos. ¿Pero los medios entrevistan docentes reales? No los veo. Como dije antes: vagos hay en todas las épocas, profesiones y espacios, existen; pero los chicos que quieren aprender valoran la presencialidad , saben que aprenden mejor así, y no es valorarla flashear burbujas e ir aislando cada tres días, pretender que se entiendan los contenidos con todos esos cortes y hacer de cuenta que no está pasando nada cuando está pasando de todo. Así que no se hagan los defensores cuando realmente no están viendo que esto no funciona, porque no prestan atención en serio.
Lo único que hubiera podido salvar esta situación no se hizo, y era ponerse a elaborar un plan, construir un sistema aplicable y controlado para cada realidad escolar -es largo, obvio, pero los funcionarios ¿no están para esas tareas?-. Hay chicos que necesitan asistir al colegio porque no tienen conectividad, prioridad para ellos. Los que la tienen ¿qué medidas podemos tomar para que la presencialidad se sostenga, para que no ocurriera que su asistencia fuera interrumpida con mucha frecuencia? Era algo cantado que no iba a funcionar. Escuché que dijeron "Las clases no aumentaron la circulación", un chiste de mal gusto para los que no tienen auto, bicicleta o viven lejos y no van caminando. Un asco.
De manera que, por favor, antes de repetir como un loro lo que se lee o se escucha, piensen. Si quieren no piensen en los docentes, pueden pensar en sus hijos, hermanos, primos, nietos, hijos de amigos, vecinitos ¿les parece respetuoso decir que no hacen nada en la virtualidad? Créanme que sé que no es lo mismo ¡yo hago las planificaciones de los contenidos que quiero dar! ¡yo sé qué intenté enseñar y qué no pude! Pero ayuden al sistema educativo evitando relajarse en los cuidados.
Repito: si a algún político realmente le hubiera preocupado la educación esto no pasaba. Pero no se engañen: jamás les importó ni les va a importar. A ninguno. Todos a su medida usan la banderita como les conviene y cuando les conviene, así que lo mejor que podemos hacer los que no somos funcionarios es defender la escuela desde nuestro lugar, mostrar lo que hay, lo que pasa, ¿por qué tenemos que ponernos con el dedito acusador y disparar juicios para todos lados? Ellos no corren riesgos eh, ellos están muy cómodos viendo cómo entre nosotros nos peleamos y debilitamos. Y yo también caigo, yo también me enojo con todo lo que leo y veo de cualquier persona, porque ¿saben otra cosa más? atrás del barbijo y de las máscaras hay personas. Es una pena que todos los que trabajan en áreas de servicio muchas veces perdemos esa consideración...